miércoles, 5 de octubre de 2016

ROGER WATERS EN MÉXICO Y EL AUTENTICO GRITO DEL 15 DE SEPTIEMBRE.
O
CRÓNICA DE UNO DE ESTOS DÍAS.
POR: LEONARDO MORENO.


ROGER WATERS SE PRESENTÓ EN EL ZÓCALO DE LA CIUDAD DE MÉXICO Y FUE MEMORABLE.

Uno de estos días tenía que ver a Pink Floyd en concierto y aunque no fueron ellos per sei; Roger Waters fue su voz después del colapso de Syd Barret, de 1968 hasta 1985; año en que se separó de la banda en no muy buenos términos y al ser la parte creativa del grupo, era por antonomasia el alma del mismo. En sus conciertos, básicamente interpreta todo lo concerniente a Pink Floyd, con excepción de “A momentary lapse of reason” y “The Division bell”, los últimos discos de los Floyd en los cuales ya no intervino. Sin embargo el repertorio del músico comprende la etapa más importante de la banda.


ROGER WATERS SE SEPARÓ DE PINK FLOYD EN 1985 DECRETANDO QUE LA BANDA ERA UNA FUERZA AGOTADA E INCLUSO INTENTO SU DISOLUCIÓN POR LA VÍA LEGAL, COSA QUE NO CONSIGUIÓ.

Y uno de estos días llegó.

La semana fue agotadora y dormí poco, aunque es absurdo quejarme de ello pues en general casi no duermo; pero fueron  días particularmente estresantes y todo lo que quería era descansar este sábado. Incluso una reunión de ex-alumnos de mi secundaria estaba en puerta, pero cuando aludí mi asistencia a la convivencia, pasé por alto el minúsculo detallito de que Roger Waters estaría presentándose en el Zócalo este primero de Octubre. Sorry chicos, fue la segunda ocasión en la que no pude asistir y no fue por mamón, sino que Mr. Waters tiene 73 años y a como ha estado este pinche año con los decesos en el mundo de la música de George Martin, Nick Menza, Maurice White, Paul Kantner, Merle Haggar, Jon English, Keith Emerson, Glenn Frey, Prince y David Bowie principalmente, quizás no haya oportunidad de verlo otra vez.


2016 HA SIDO UN AÑO FUNESTO PARA EL MUNDO DE LA MUSICA.

El día estaba lleno de expectativas y en esa libación del momento fuimos estirando el instante de la partida con música de Pink Floyd, posteriormente experimentamos algunas diferencias logísticas y de atuendo con mi Xoxo. Parte de esto tuvo que ver también con mi nerviosismo, se lo que es un evento de este tipo y llevar a 2 de mis 3 joyas más preciadas al centro de una muchedumbre exaltada no me hacía gracia si he de ser honesto, mi pequeña Björk con todo y reproches y su gran molestia tuvo que quedarse y aunque en principio me sentí mal por esto, el desarrolló de eventos posteriores me dio la razón. Y fue por esto que salimos un poco tarde y malhumorados con rumbo al Zócalo de la Ciudad de México. No hubo incidencias en el camino y logramos arribar a la plaza de la constitución como a las 5 pm, esperábamos que ya hubiera gente, eso no sería problema, según nosotros. A pesar de las tremendas lluvias que han azotado a nuestro país últimamente, el día resultó odiosamente soleado y nos pegó de lleno ubicados cerca del asta-bandera de la explanada del Zócalo, a donde llegamos con relativa facilidad. Sin embargo nos olvidamos de comprar aguas y snacks para pasar el rato y no nos atrevimos a movernos por temor a perder nuestro lugar. La gente seguía congregándose y eran un chingo, además de que algunos ya habían iniciado su viaje con alcohol o marihuana o ambos u otro elemento y aun así la cosa parecía tranquila; todo indicaba que esperaríamos en calma la salida de Roger Waters a las 8 de la noche, para interpretar sus grandes éxitos con Pink Floyd… Ilusos. 


SE ESTIMA QUE LA ASISTENCIA AL ZÓCALO OSCILÓ ENTRE LOS 170 Y 200 MIL PERSONAS.

La ubicación del evento dejó mucho que desear, no se podía ver nada más que la pantalla gigante de fondo si te tocaba detrás del asta-bandera, en donde estaba colocada una pantalla grande, así como en la entrada de 20 de noviembre y calles aledañas. Igualmente la estructura aparatosa en que se montaron las pantallas, obstruía toda visibilidad del escenario; no importaba en realidad, escucharíamos a Roger Waters en vivo y veríamos el concierto en la pantalla, no estaba mal, pero… Conforme empezó a llegar más gente el asunto se complicó. Cierto que en un concierto esperas empujones y más en uno de este tipo y aunque era la expectativa, mis temores no solo se materializaron sino que me rebasaron. Fue decepcionante ver a sujetos… No sujetos no, sino a auténticos animales descerebrados que no solo se aventaban para pasar, lo hacían con  saña y con el afán de lastimar, incluso propinando puñetazos a mujeres y a personas con sus hijos, porque hubo gente que increíblemente llevó a sus niños pequeños y me refiero a muy pequeños. Desde el tour “Vértigo” de U2 en el 2006, no había tenido que golpear a nadie en un concierto, en aquel entonces fue en defensa de mi Xoxo, quién fue agredida por un pendejo poco antes de iniciar el concierto. El día primero de Octubre de 2016 golpee de forma contundente a 4 imbéciles en distintos momentos de la tarde, debido a la forma dolosa en que se lanzaban sobre nosotros; bueno, hasta mi pequeña Engel se vio en la necesidad de repartir chingadazos. Esto fue culpa directamente de la organización del gobierno de la Ciudad de México, cuya labor de dosificación del público fue nula, bien que chingan en el metro con sus estúpidas e inútiles maniobras y división de hombres y mujeres. Pero la acción dosificadora tan requerida en un evento de esta magnitud brilló por su ausencia. Debido a esta situación, nos vimos forzados a retroceder a la entrada de 20 de noviembre e igualmente no sin una buena dosis de violentos empujones, golpes, jalones de pelo y rasguños.


CUANDO LA POLICIA SE DECIDIO A CONTROLAR A LA GENTE, EL ASUNTO YA SE LES HABÍA DESBORDADO. LO QUE SE VE EN LA IMAGEN, NO ES NI UNA CUARTE PARTE DE LO QUE EN REALIDAD PASÓ.

Cuando por fin se dignaron a cerrar los accesos al Zócalo, como una hora y media después de que los altavoces anunciaran que la plaza de la constitución se encontraba a su máxima capacidad, los chicos no conformes con su ubicación, comenzaron a trepar cuan hábiles monos capuchinos en los postes y arboles aledaños, para subir a las marquesinas de algunos establecimientos como Junco y Liverpool. Siendo que dichas marquesinas no están diseñadas para soportar a la enorme cantidad de gente que se subió a ellas, era factible que ocurriera un accidente y aunque los altoparlantes gubernamentales le pedían a la gente que no lo hiciera, fue más en un afán de no quedó en nosotros si algo pasó, que en la intención de realmente solucionarlo; los policías tenían de frente la situación y no hicieron nada, a lo mucho bajaron a los chicos que se habían trepado a los puestos de periódicos y vi que detuvieron a un par de personas, aunque la pregunta aquí sería ¿Por qué? Había gente drogada y alcoholizada por todas partes, hubo agresiones arteras toda la tarde y de todo tipo y la ya mencionada invasión a propiedad privada de los trepadores de marquesinas, así que de entre todo este menú de opciones ¿Qué pudieron hacer esos sujetos para que los detuvieran? ¿Mataron a alguien? Pues fue lo único que faltó esa tarde. Y no me malinterpreten, sé que parte de ir a un concierto es el desmadre, pero la autoridad se supone que debe estar para que el desmadre no se desborde y se convierta en tragedia y a la autoridad ese día le importó un pepino, afortunadamente no hubo nada que lamentar, pero créanme que fue pura suerte. Para acabarla de chingar, después de que toda la pinche tarde estuvo fastidiosamente soleada, justo al inicio del concierto comenzó a llover. Por no mencionar que pisé una botella cuyo contenido no era etílico, ni gaseoso, pero si resultado de una micción y debo agregar que el mugre recipiente en cuestión explotó, salpicándome y a la gente a mi alrededor, afortunadamente (si es que cabe la palabra) no pasó de las pantorrillas.


LAS PERSONAS TREPARON PELIGROSAMENTE A LAS MARQUESINAS.

Algo que quedó de manifiesto fue que gran parte del público no tenía la más puta idea de quién era Roger Waters. Algunos estaban ahí por pose, otros fueron a ver si les daban su torta y su frutsi y cuando comenzó el concierto se quedaron con su cara de ¿Qué chingaos es esto? Y fueron muchísimos. Hubo otros que asistieron porque conocían la canción de “The Wall” y “Wish you were here” y no dieron para más y los más se lanzaron al desmadre. Auténticos fans de Pynk Floyd fuimos pocos en realidad. Al finalizar el evento, la salida resultó un poco tortuosa, buscando un bendito cajero automático en las calles por donde te permitían pasar e increíblemente y siendo el centro histórico no hubo tal, al menos no en funciones. Aun más agobiante fue buscar una estación del metro abierta, pues aunque en los altavoces del gobierno decían que el metro daría servicio hasta la una de la mañana, todas las estaciones céntricas estaban cerradas, no solamente Zócalo. Esto propició una larga y amargosa caminata, debido al cansancio y agobio del día y que tronó cuando un taxista culeid nos sableo casi 200 pesos por llegar del Centro al metro Aeropuerto y luego por qué Uber les está comiendo el mandado. Para culminar con una llegada a la colonia donde vivo, plagada de fiestas callejeras pletóricas de regayton y banda ¿Y saben qué? Escuchar ese ruido después de un concierto de Roger Waters, es como si te pusieran a la mesa un pedazo de caca en un plato, después de degustar un platillo exquisito.

Y así culminó mi día… ¿Qué más faltaría? Ah sí, el concierto… ¿Todo este viacrucis valió la pena?


“I SEE YOU ON THE DARK SIDE OF THE MOON.”

A huevo que lo valió.

Para mi este asunto comenzó en 1994, cuando Pink Floyd se presentó en México con su gira “The División Bell Tour”, la cual culminó con la publicación del álbum en vivo “Pulse”. En aquel entonces no asistí no por falta de dinero sino por descuido, ya que me encontraba absorto en intensas cuestiones personales y se me pasó la fecha de la venta de boletos y luego la de los conciertos, los cuales recordé al pasar casualmente frente al “Autódromo Hermanos Rodríguez” donde se celebró el evento; al momento en que la gente iba saliendo del lugar y recuerdo haber pensado ya volverán. Yeah right, “The División Bell tour” resultó la última gira de Pink Floyd y aunque hace un par de años editaron un último disco; “The Endless River”, ya no hubo gira.


“THE DIVISION BELL TOUR” FUE LA ULTIMA GIRA DE PINK FLOYD, LA CUAL TUVO ESCALA EN MÉXICO D,F. EN 1994, EN EL AUTODROMO DE LOS HERMANOS RODRIGUEZ.

Logramos llegar a un remanso donde a pesar de que había gente no estaba tan abarrotado, en la entrada de 20 de noviembre como ya había mencionado. Una vez ahí hicimos un recuento de nuestras cosas y después de confirmar que estábamos completos y de que solo habíamos perdido botones en la ropa y de que quizás tuvimos sexo salvaje con muchas personas, dio inicio el recital con “Speak to me” y de ahí en adelante todo se volvió mágico. Incluso la lluvia, en principio inoportuna, casó de forma genial con el momento. Todas las penurias del día se hicieron humo mientras transcurrían temas como “The Great gig in the sky”, “One of these days”, “Money”, “Us and them”, “Wish you were here”, “Welcome to the machine” y “Have a cigar” entre otros. La emoción se intensificó cuando Waters interpretó “Pigs on the wing” y en las pantallas aparecieron la frases racistas y despectivas que Donald Trump ha vomitado durante su campaña, plagada de racismo y odio y rematando al final con letras enormes la frase; “Trump eres un pendejo”, lo cual desató la rabia del público contra el descerebrado candidato norteamericano. Aunque sin duda el momento más emotivo de la noche llegó con “Another brick in the wall”, donde Waters reflejó la ansiedad de haber estado esperando ese momento en particular, durante la interpretación varios niños salieron con playeras negras que decían “Derriba el muro” y al final otros tantos aparecieron con playeras blancas con una letra negra en cada una de ellos y al alinearse se podía leer la frase, “Renuncia ya”, la cual se vio también en la enorme pantalla detrás del escenario y entonces el Zócalo gritó al unísono y de forma furiosa “Fuera Peña”, grito que se repitió después de que Roger Waters leyera una carta dirigida a Enrique Peña Nieto que decía así:

“La última vez que toqué en el Foro Sol, conocí a algunas familias de los jóvenes desaparecidos en México. Sus lágrimas se hicieron mías, pero las lágrimas no traerán de vuelta a sus hijos. Señor presidente (Aquí la gente lanzó un prolongado abucheo contra Peña Nieto), más de 28 mil hombres, madres, niñas y niños han desaparecido. Muchos de ellos durante su mandato, desde el 2012. ¿Dónde están? ¿Qué les pasó?
Recuerde que toda vida humana es sagrada, no solo la de sus amigos.
Señor presidente, la gente está lista para un nuevo comienzo. Es hora de derribar el muro de privilegios que divide a los ricos de los pobres. Sus políticas han fallado. La guerra no es la solución.
Escuche a su gente, señor presidente. Los ojos del mundo lo están observando”.

EL GRITO DE ¡¡¡FUERA PEÑA!!! SE ELEVÓ CON FUERZA EN EL ZÓCALO EN UNA FIESTA QUE RESULTÓ MÁS NACIONAL QUE EL FALSO 15 DE SEPTIEMBRE MONTADO POR EL GOBIERNO.

Waters lanzó estás protestas con anterioridad en los conciertos del “Foro Sol”, pero hacerlo en la explanada del Zócalo capitalino, frente al mismo palacio de gobierno, resulta de muchos huevos. Además de mandar a Donald Trump el mensaje que todos los mexicanos queríamos gritarle y que el mismo Peña Nieto no tuvo los huevos de decirle en su momento. Y ahora resulta que quieren expulsarlo del país por criticar al gobierno, típico de esos pobres diablos.

ROGER WATERS LE MANDÓ A TRUMP UN MENSAJE EN NUESTRO NOMBRE.

El clímax de tan sublime noche tocó su culminación con la legendaria y onírica “Comfortably numb” al final de la cual Roger Waters dio el autentico grito del 15 de Septiembre al exclamar de forma potente “¡VIVA MÉXICO CABRONES!”; en medio de un espectacular despliegue de fuegos artificiales.

AL GRITO DE ¡¡¡VIVA MÉXICO CABRONES!!! ROGER WATERS CULMINÓ SU PRESENTACIÓN EN EL ZÓCALO.

Y así transcurrió uno de estos días; todas la vicisitudes quedaron más que justificadas y menoscabadas por un instante maravilloso impreso por siempre en mi mente; cuando uno de los más grandes titanes del rock dejó su huella ardiente en el corazón de nuestro país. Muchas gracias por la visita Roger Waters, ojala uno de estos días puedas regresar.

SEE YOU IN THE ETHER.


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